El Humor es el Bálsamo del Espíritu
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LOS PAISES SECRETOS

 

 

 

Existen. Aunque no figuran en los textos regulares de geografía, existen. Son pequeñas repúblicas ocultas, estados minúsculos e imperceptibles, que al haber tomado conciencia del panorama mundial se niegan a formar parte de las organizaciones internacionales y otros organismos semejantes.

Lo que le caracteriza por igual es que les forma una población muy pequeña, poseen territorios flotantes y los dirige un gobierno que por la absoluta coincidencia de intereses con el pueblo carece de opositores. Algunos comercian entre ellos, y los más poblados ocasionalmente envían agentes velados a los países desarrollados, donde adquieren tecnología y productos necesarios para el funcionamiento de su economía.

La mayoría se hayan en sitios ocultos y furtivos en donde se establecen por largo tiempo, pero muchos cambian con frecuencia las coordenadas de su territorio y hasta se trasladan de un continente a otro si descubren que alguien les sigue la pista desde cerca. En esos casos desmontan al gobierno y se van al nuevo territorio llevándose discretamente sus enseres de trabajo, sus riquezas naturales y parte de la flora y fauna a la que se han acostumbrado. La forma en que realizan la mudanza es tan sutil que nadie se entera nunca de su partida o la llegada.
Que se sepa, y en base a la recopilación de Mario Pergesomo, un diplomático uruguayo dedicado a la investigación de repúblicas pérdidas, entre los mini países secretos de que se tengan noticias resaltan:

 

TURIMIA, el país de la lengua imposible.

 

 

 

Actualmente está situado en algún lugar entre Ghana y Burkina Faso, cerca de los montes Afadjato, en la selva profunda que acuna las fuentes del río Volta. La última localización que se le conoce fue a 25º norte y 8º este en las proximidades del peñón de los Núñez.

Parece que su población es de origen sueco pero se desconoce la realidad de su misteriosa etnia, porque cada vez que se instalan en un continente en donde habita gente de color se pintan igual que los nativos para camuflarse. Al estado lo gobierna un Príncipe Heredero, que a partir del día de la coronación y hasta su muerte vive en permanente estado de ebriedad, lo cual es imitado por todos los ciudadanos, quienes felices y contentos viven cantando por las calles de Tura, -la capital del reino- en una algarabía permanente adornada con risas contagiosas.
El único censo que se les hizo, hacia fines del año 1.938 apenas contó doce mil habitantes, de los cuales diez mil hombres, mil novecientas noventa y ocho mujeres, dos gay y un conejo. La información se obtuvo al descubrirse una carta enterrada en la granja abandonada de uno de sus ministros.

Su principal característica es que solo hablan el turimés clásico, una lengua tan difícil y compleja que nadie la puede hablar, incluso entre ellos mismos. El idioma solo tiene consonantes, carece de gramática y posee tres tipos de haches muda con acentos que le cambian la pronunciación; para complicarlo más se escribe al revés y solo es posible hacerlo con lápices blancos, lo cual los expertos consideran la principal causa de la incomunicación total entre sus ciudadanos. Pero como siempre se encuentran ebrios, a nadie le importa lo que dicen los otros y cada quien balbucea tonterías por su lado. Parece que solo se entienden a la hora de marcharse de un sitio a otro cuando peligra su seguridad, lo cual hacen tomando sus pertenencias y siguiendo a la comitiva real que arranca bailando al son de tambores y gritos de emoción.

Como una muestra de la complejidad de su lengua pueden verse estos vocablos tomados del diccionario de la Real Academia de la Lengua Turimesa:

TRSKL: Desmontaje de ribetes laterales.
KRSTR: Entablillarse la corbata.
PRMNTS: Búsqueda de ordenación en lo confuso.
TPRLNH: Dolor de uñas.

El fundador de Turimia fue Jojó II, hacia 1.708, un rey mudo que en venganza por su desgracia estableció el turimés como lengua oficial del reino y decretó la eliminación de todas las vocales castigando con la muerte al que se atreviera a usarlas.

La vida cultural en Turimia es muy pobre, porque salvo dos reproducciones pictóricas dañadas que decoran el palacio real y un concierto para pitos que solo se interpreta el día de la fiesta nacional, no hay manifestaciones de belleza. La otra excepción son los frascos decorados en que meten el aguardiente, la principal actividad económica local, junto al comercio de pastillas para el dolor de cabeza y otros brebajes destinados a aliviar las resacas que le siguen a las terribles borracheras.

Las dos veces que el secretario general de las Naciones Unidas ha enviado un delegado para contactarlos fracasó de manera vergonzosa, al primero lo mataron y se lo comieron en una parrillada a la que le invitaron al alto funcionario sin decirle cual era el plato principal, y el segundo, tal vez por cobardía prefirió incorporarse a las borracheras colectivas y ahora vive feliz en algún sitio en completo estado de ebriedad.

 

 

VERGALANDIA.

 

 

 

República independiente de corte socialista-dictatorial-democrático-revolucionario. Se presume que está localizada en la parte de abajo del gran cañón del Colorado. Realmente nunca nadie la ha visitado y solo se sabe de ellos por referencias de un cronista alemán extraviado en esas montañas, quien informó que el país solo tiene dos habitantes: Japur Rominosi, el vergatario, Presidente de la República, Primer Ministro, Diputado, Fiscal General de la Nación, Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jefe de la policía y dueño de la Central, la cadena de auto mercados, y Vilaco Mandurrrio, el único habitante del país, quien trabaja en todos los organismos de gobierno y es el principal cliente de La Central, del que también se ocupa como empleado.

Vergalandia no tiene ejército por la escasa población, pero por mandato constitucional, en el caso de que alguien intente invadirlos o derrocar al gobierno, Vilaco Mandurrio, como ciudadano dejará los cargos públicos y privados para irse a la reserva popular encargada de defender la revolución vergatariana.

Se sabe que la mayor parte de los ingresos de Vergalandia provienen del erario público y del comercio de La Central. Tiene dos banderas para despistar al enemigo y a pesar de que la Asamblea General de la ONU les pasó invitación formal para que se hiciera miembro del organismo, el presidente les devolvió la carta cubierta con una sustancia pegajosa, la cual no han podido quitarse de las manos los que la tocaron.

 

 

EL PAIS PROVISORIO DE LANKUR

 

 

 

En realidad es un país en permanente estado de formación. No tiene gobierno, sino pueblo. Son dos mil personas en espera de llegar a los tres mil para convocar a elecciones. No pagan impuestos y cuando lo hacen los administra la misma persona que los paga para así evitar su malversación.

La bandera de Lankur es negra con un hueco en el centro, lo cual les permite ver las cosas con sentido nacionalista pero sin perderse lo que se oculta del otro lado. El himno nacional es un canto de pájaro y en el seudo país solo existe un banco que mensualmente les pasa dinero a todos los habitantes para que vivan. No se sabe si el dinero es falso o verdadero, pero a la gente no le importa si con él puede comprar los que llega de China, con la cual se cree que tienen relaciones diplomáticas secretas.

Lankur se halla en un intrincado sitio cerca de Libia sin fronteras conocidas, y cada vez que se les ha mandado un observador tapan el país con una enorme lona de color arena, la cual sostienen todos los ciudadanos para que no los vean mientras se alejan del lugar. Si notan que los descubrieron, rompen la tela encerada y todos corren por su cuenta, tapándose con el pedazo que les correspondió y abandonando en la fuga las riquezas naturales, las mascotas y las mujeres, a las que van a recoger solo cuando ven que ha pasado el peligro.

 

LONDIN, la ciudad restos.

 

 

 

Es un país secreto que para mantenerse oculto hace creer que de él solo quedan ruinas. Ha sido localizado cinco veces en un peñón del archipiélago indonesio. Su descubrimiento se debe a distintas expediciones arqueológicas, a las que han engañado colocando por todas partes restos de huesos y vasijas antiguas que fabrican en una cueva cercana.

Su población es altamente desarrollada, poseen tecnología de punta y aunque la forma un número muy pequeño de personas, todos tienen un alto coeficiente de inteligencia y una asombrosa capacidad de trabajo. Su horario es cambiante y toman el del meridiano del país donde se halla la guerra más sangrienta del planeta, para seguir en vivo los detalles y el desenlace de los acontecimientos, lo cual además de hacerles reír a carcajadas es su principal diversión.

El gobierno de Ronlin es rotativo y sin elecciones. Los cien altos empleados que lo ejercen solo duran un año para dar a todos los ciudadanos la oportunidad de gobernar. Hay un premio quinquenal para los mejores funcionarios, a los que los demás les regalan monedas de oro, y si han gobernado muy bien les permiten que se acuesten libremente con cualquier persona del sexo opuesto que les guste. Por el contrario, a los que se apropien o malversen los bienes colectivos se los entregan desnudos a un tigre cebado.

Se cree que ejercen cierta forma de imperialismo para controlar y mantener a raya a pueblos inferiores cercanos, desgraciadamente los restos arqueológicos que dejan son tan confusos y contradictorios que no le dan oportunidad de saber nada a los arqueólogos que han tratado de descifrarlos.

 

 

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AYUDA FORZADA

 

 

 

 

Yo no se porque la gente es tan sumisa cuando pide ayuda para encontrar una dirección. Cada vez que me encuentro con un extraviado, la persona se me acerca con una humildad y una voz tan bajita que casi es desagradable. La forma como me pide que le oriente es tan suave y delicada que parece la de un mendigo. En varias ocasiones he visto individuos que prácticamente le ruegan al informador, al que de paso llaman "amigo", y cosas parecidas para crear fraternidad.

Lo que no me gusta de esa actitud es la falsedad que suele haber tras la mansedumbre. La mayoría de los que piden el auxilio en esas condiciones son personas altaneras. Groseras la más de las veces. Muchos son tipos poderosos o presumidos, que cuando no es para pedir la dirección ofenden a los otros solo con sus miradas de prepotencia. Algunos son seres implacables en la vida diaria, crueles e incapaces de ayudar a nadie, pero el día del extravío citadino o en la encrucijada de una carretera se vuelven madres, abuelas si no monjas de convento.

Pero por el otro lado, también me llama la atención el crecimiento que ha tenido la actitud negativa de los consultados para dar la información. Entre estos me constan varios casos de gente que dijo que no sabía aunque vivían en esa calle, tenían negocios muy cerca o era el lugar de encuentro frecuente con amigos.

Ya lo había notado en las miradas, pero al profundizar en la pesquisa descubrí que esa actitud era porque simplemente no querían ayudar. Uno los descubre porque al decir que no saben donde sus ojos pierden el brillo y un rictus de desprecio contenido les inunda el rostro. Al dar la espalda se les nota un pequeño temblor en los hombros y menean los codos hacia adentro, con ese gesto propio de los que se niegan a hacer algo sin más razón de que no les da la gana.

Para saber la causa de esas actitudes, me puse a investigar el fondo del problema, consulté con varios psiquíatras especialistas en conductas inmotivadas y realicé experimentos simulando un extravío.

La primera reunión fue con el profesor Marco Lombudisio, experto en vainas raras de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central, quien atribuye la actitud de plegaria de los extraviados al complejo de cobarde, que hace que la gente se desparrame cuando están en una situación de inferioridad. Al gesto del que no da la información, el experto lo chaca al síndrome del Rabipelado, que en la mitología guayú simboliza el temor del animal a que caso de que oriente mal a un jaguar perdido, este regrese enfurecido y le arranque uno por uno los pocos pelos que todavía le quedan en el lomo.

Por su parte el profesor Michango Turk, profesor de la Cátedra de Guías Turísticos de la Universidad de La Paz, considera a los perdidos como idiotas natos, y a los que se niegan a dar direcciones los clasifica en seis grupos, que encuadran con la estructura mental de los que se emborrachan con chicha andina en la zonas del Lago Titicaca, a saber: 1) Los Tiracos, la gente que vive por ahí pero de verdad no saben porque son unos ignorantes 2) Los chumos, que saben pero no lo dicen porque no les gustan las personas que simulan humildad cuando están perdidas 3) Los dramures, gente que no le gusta hablar con desconocidos 4) Los estofinos, que es alguien que también está perdido 5) Los bengos, que saben pero no lo dicen para que la gente aprenda a resolverse sola y 6) Los manunfos que saben y no lo dicen no vaya a ser que el fulano va a matar a alguien que vive en ese sitio.

Para la profesora Tramoya Montenegro de la Universidad Gradúate en Dos Días, de la Misión Ahora o Nunca, del Plan Rapidez y Pa Lante, los extraviados con su humildad muestran que han regresado a sus raíces y que la dificultad les ha llevado a identificarse de nuevo con el pueblo, que como siempre está ansioso de que lo ayuden vive rogando.

Respecto a los que no dan la información, la experta pedagoga los divide en dos bandos: los que saben la dirección y los que no la saben, a los primeros los considera unos egoístas, hijos de perra, vendidos al imperialismo y agente secretos de la CIA, y a los segundos unos degenerados, que en lugar de ayudar a los demás e ir a averiguar donde está esa dirección colaborando de manera total y desinteresada, se van por la posición más cómoda, decir que no saben, algo ajeno a la solidaridad social para vencer los intentos del gobierno norteamericano de desestabilizar el mundo e impedir el desarrollo atómico del pueblo iraní.

El último de los consultados fue el Dr. Edgar Nosferatu, de la Escuela Neo freudiana Antiparabólica, que no nos quiso dar información a menos que le pagáramos la consulta. Al hacerlo, se limitó a decirnos que en realidad cada quien hace lo que hace porque le provoca.

Después de estudiar las opiniones de estos calificados expertos en problemas de extravío y negativa a la orientación y hacer consultas directas con personas perdidas y negadores a dar datos consuetudinarios, logré descubrir que el grupo predominante en el país son los chumos, el segundo de la clasificación del profesor Turk, es decir la gente que se niega a ayudar cuando ven que el perdido se les humilla.

Para ratificar esta conclusión probé pedir ayuda con una actitud altanera totalmente opuesta a la de la mayoría. En el momento crítico de detener el auto para preguntar puse una entonación agresiva que no solo le infundió temor al preguntado, sino que volvió el pedido de ayuda una exigencia medio violenta. Cuando el tipo me insistió conque no sabía, me bajé del carro enfurecido y al sacar el gato y amenazarlo con reventárselo en la cabeza si no lo me decía, justo cuando le iba a dar me orientó con una precisión que me dejó con la boca abierta.

 

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