Debido a los avances sufridos en el psicoanálisis
por el aporte de las nuevas escuelas freudianas, el viejo
y tradicional sofá sicoanalítico al estilo
del viejo Freud se ha ido para siempre.
Por cuanto la tesis fundamental de esta
escuela siquiátrica dice que toda anomalía
y perturbación psíquica tiene su origen
en un trauma sexual de la infancia, nada más apropiado
que el empleo de una cuna para psicoanalizar a los pacientes.
Nuestro nuevo invento, cómodo,
adornado con sabanitas y cobijitas color pastel y su pequeño
biberón, permite que el paciente al meterse en
ella se vea trasportado más fácilmente a
los momentos de la infancia en que se enamoró de
la madre porque le tocaba el piripicho o del padre porque
la manoseaba. Un ambiente de música romántica
prepara el cuadro ideal para recordar la pasión
infantil y soltarle los demonios al analista. Si el trauma
tiene su origen en represiones sexuales después
de adulto, sea con amigos, empleados o jefes, en lugar
de la cuna se empleará la cama sicoanalítica:
esta es una cama común y corriente para que el
paciente, mientras habla, realice el acto reprimido con
un asistente del médico que simula que es el objeto
de la represión.