Los nuevos tiempos exigen adaptarse.
Si bien en un pasado cercano el gran auxiliar de la justicia
lo constituyó el detector de mentiras, hoy en día
la masificación total del engaño, las farsas,
las ilusiones y las apariencias como normas de convivencia
social lo volvieron obsoleto. Ahora se hace indispensable
un aparato para descubrir cuando alguien realmente tiene
un conocimiento auténtico y es sincero. Por esta
razón acabamos de patentar el primer Detector de
Verdades, un sofisticado sistema computarizado que al
colocárselo al brazo de la persona investigada,
en el acto determina si lo que dice es cierto.
Para que no haya dudas de lo que es la
verdad, al programa del sistema le hemos incorporado los
siguientes conceptos fundamentales sobre ella: El tradicional
de la filosofía griega: la verdad como oposición
a la falsedad, la ilusión o la apariencia. El “emunah”
o verdad hebrea, igual a seguridad: fidelidad frente a
infidelidad, es decir, lo que cumple su promesa. El de
verdad lógica (forma de comprender). La verdad
ontológica, o sea, modo de ser. Para evitar las
confusiones también se mantuvieron los enfoques
del idealismo moderno (verdad como inmanencia) incluyendo
la vedad lógica del racionalismo, la del trascendental
kantiano (adecuación entre el entendimiento y la
cosa por haber conformidad entre entendimiento y las categorías
del entendimiento), la verdad absoluta hegeliana, tanto
la formal, cuando se reduce al principio de la contradicción
histórica, como la concreta, referida esta a la
existencia singular.
Para evitar la superposición de
conceptos y eventuales contradicciones vinculadas al pulso,
le incorporamos elementos de semántica de varios
filósofos modernos.
Para la fabricación del primer
modelo estuvimos asesorados por la toda poderosa organización
gnoseológica, Comisión de la Verdad,
adscrita a la Asamblea Legislativa Venezolana.
Este moderno y revolucionario aparato
estará a la venta a principios del año 2.003,
y podrá conseguirse en todos los sitios en donde
su uso es indispensable: cines a donde van enamorados,
bares, ministerios y auto mercados, en estos últimos
para facilitar la compra a las señoras cuyos maridos
siempre llegan tarde.