Estos
lápices con dos gomas, de las cuales una sustituye
a la tradicional punta de grafito, están destinados
al uso de la gran masa de escritores que se sienten indecisos
a la hora de escribir, sea por la ortografía, el
contenido temático o por las ideas expresadas, una
crónica enfermedad literaria de especial frecuencia
entre los falsos pensadores y los aficionados al arte de
rayar papel. Las dos gomas les permiten borrar de una vez
lo que van a escribir usando cualquier lado del lápiz,
en vez de tener que arrepentirse y perder el tiempo volviendo
a empezar a rayar y a rayar papel. Los modelos aquí
mostrados, no solo resuelven de manera definitiva el consumo
innecesario de hojas, sino con la despiadada y acelerada
destrucción de los bosques. |