Por
fin se acabó para siempre la tragedia de martillarse
el dedo cuando Ud. está clavando un clavo. Ahora
podrá adquirir esta práctica mano de goma
en tamaño natural para sostenerlo mientras martilla.
Con cualquier error de cálculo Ud. solo le da a la
mano falsa y ya no tiene que maldecir y quedar chapándose
el dedo adolorido. Este invento no pretende desplazar el
habito de muchos marido abusador que suelen usar la mano
de la esposa sosteniéndola por la muñeca,
pero al menos permite que después que se le pase
el dolor del martillazo, esta le caiga a golpes con las
tres manos. |