La
actual oleada de independencia femenina hace que cada
día haya más mujeres que prefieren tener
hijos por la vía de la inseminación artificial
que con los pesados matrimonios.
La
técnica tradicional de la inseminación
artificial hasta ahora supone nueve pasos para el nacimiento
del bebé:
1) El donante masculino se acuesta con un tubo de ensayo
en un cuarto de una clínica especializada, se
excita en solitario y deposita el semen en la vagina
de vidrio.
2) La esperma fecundable es catalogada en la clínica
con los datos del donante y la cuidadosa eliminación
de su identidad personal.
3) El producto de la fantasía del fulano es congelado
y conservado en condiciones especiales para un uso posterior.
4) Una vez que aparece la dama interesada en ser inseminada,
hace la selección del semen de su preferencia
después de coquetear con los datos de un donante.
5) Apenas le llegue el período de ovulación
la dama va al instituto, y pagando un cuarto reservado
se acuesta en la cama a la espera del rápido
acto amoroso de las manos del médico.
6) Los espermatozoides congelados son despertados del
congelador e invitados a participar de la fiesta
metiéndose en una jeringa.
7) Cuando todo está listo, la mujer se quita
la ropa interior y abre las piernas para ser penetrada
por un frío instrumento quirúrgico.
8) En cuestión de segundos la futura madre del
hijo sin padre es sometida a una ligera eyaculación
precoz a través de una cánula, y mientras
profiere un ligero quejido para darle sabor al acto,
recibe al ejército de espermatozoides que corren
desesperados hacia el óvulo.
9) A los nueve meses de aquel día inolvidable,
nace un pequeñín sin padre que automáticamente
pasa a ser titular de una buena parte de los líos
de este mundo.
EL
INVENTO

Nuestro producto no modifica la voluntad materna
de tener un hijo sin padre, ni el anonimato del donante. Pero
a diferencia de los procedimientos tradicionales aspira
hacer más divertido el proceso y busca evitar
que los niños nacidos por el procedimiento de
la inseminación artificial clásica le
digan papá a los tubos de ensayo.
El
método solo consta de cinco pasos:
1) Una vez que la interesada en tener un hijo sin padre
esté en estado de ovulación, pedirá
cita a la clínica para que en la fecha acordada
le tengan listo un donante que se ajuste al perfil de
sus deseos.
2) Ya estando en la habitación de la clínica,
la donante se quitará la ropa y se colocará
frente a un hueco especial que se haya en una de las
paredes del cuarto, por el cual saldrá el órgano
masculino del donante.
3) Una vez revisado el aparato emisor de espermatozoides,
la dama se lo introducirá por su respectivo órgano
y hará los movimientos de su preferencia para
producir la eyaculación, gritando cada quien
desde su cuarto.
4) Concluida la operación, apenas se retira el
órgano masculino del orificio de la pared, este
se cierra herméticamente para impedir que los
participantes puedan conocerse, y una vez terminados
los saneamientos respectivos cada cual se irá
para su casa sin haberse visto.
5) Transcurrido los nueve meses de la gestación
nacerá un pequeñín despadrado,
pero un poco más humano que los otros, y que
al menos podrá decirle papá a un hombre
real cuando algún desconocido que se le parezca
se le atraviese por la calle.
Las
particularidades propias registradas de este invento
son: el sistema de hoyo en la pared auto ajustable a
la medida del pene y con mini puerta de cierre automático,
su acolchonamiento con poriuletano de baja densidad
que no produce daños al momento del roce y el
método de aislamiento total de las dos habitaciones
para que no se escuchen los gritos de placer en el momento
de la inseminación.
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