Divertimentos

 

PRECIO: Bs. 40.00

LIBRO: DIVERTIMENTOS

En esta recopilación de cuentos el autor sobresalta las certidumbres, repotencia los matices de lo inadmisible y radiografía el esqueleto de las solemnidades. Es mas que un libro de humor, es una obra fotográfica de las cotidianidad oculta en el subconsciente de cada uno de nosotros y en la cual sale velado todo lo que no es la trágica realidad . En sus páginas se cumple la doble hazaña de clausurar el ciclo de humorismo de aldea y de abrirnos la visión hacia sitios que sabiendo que estaban cerca no nos habíamos percatado de su existencia.

PUBLICO RECOMENDABLE: Personas de 20 a 80 años con criterio formado y aprecio por la literatura humorística.

COEFECIENTE INTELECTUAL NECESARIO: de 100 a 180

FORMA DE LECTURA: Solo y acostado. Puede comentarse con otra persona sentada cerca del lector a la que no debe permitírsele críticas negativas mientras no haya leído el libro.

TIEMPO: 2 a 3 horas.

EXTRACTOS:

LA RUPTURA

Soy uno de los que hablan solo. Pero además soy de los que se contestan. Esto no tendría nada de particular si no fuera porque a consecuencia de ese hábito de hablar y contestarme solo, generalmente entro en violentas discusiones y termino insultándome, y enfurecido conmigo mismo me quito la palabra dejando nuevamente de ha hablar solo por largo tiempo.

Así llevo ya seis meses sin dirigirme la palabra. La situación es por lo demás insoportable porque como después de todo soy yo mismo, y en el fondo me guardo respeto y consideración, me molesta no poder cambiar impresiones ni comentar sobre tantas cosas importantes que son de mi incumbencia.

Las otras personas no se dan cuenta de mi pelea. Como vivimos en un mundo de apariencias y de engaños, todos me ven sonriente y de más unido sin saber que dentro de mí existe una terrible discrepancia, una absoluta falta de comunicación, la cual, estoy convencido, a la larga me llevará a un rompimiento total.

Algunas veces trato de reconciliarme. De decirme que uno no debe tomar las cosas de esa manera; pero corto rápidamente. El rencor que me han dejado los insultos que me ha dado y las ofensas tan graves que me hice en la última discusión no me permiten perdonar. Con otros tal vez, pero conmigo, conociéndome, no es posible olvidar lo que me he hecho.

Tengo varios amigos íntimos a los cuales les he planteado la desagradable situación por la que estoy atravesando, que como es lógico me tiene tenso y malhumorado. Ellos han tratado de interceder, de conciliar. Me explican que la vida es corta y el amor por uno es lo más grande en este mundo; que la armonía interior es la base de la felicidad y el bienestar de la familia y la sociedad. Pero soy muy terco, conozco el problema a fondo y a pesar de que los oigo prefiero no tomar en cuenta su opinión. No puedo permitir que yo mismo me haya hecho esto, porque crearía un precedente muy grave que a la larga redundaría contra mi dignidad.

Desde la última vez que discutí solo apenas me he cruzado un sí o un no en momentos de mucha trascendencia. Pero la mayor parte del tiempo prefiero dejarme llevar por los instintos y no me pongo a analizar los pro y los contra de centenares de problemas. Sé que esta situación no se puede prolongar demasiado porque la diferencia de criterios que hay es tan grave que prácticamente ya no es posible hacer nada por unirme. A pesar de que por muchos años traté de soportarme, de ceder y disimular para no agudizar más estas diferencias, hoy por hoy, muerta la ilusión de los años juveniles y el amor de los primeros tiempos, y pasada la época en que admiraba ciegamente mis virtudes y mis méritos, he llegado a la conclusión de que lo mío no es posible. Es necesaria una separación definitiva.

No quiero alarmarme, pero secretamente he consultado un abogado para que me explique los detalles de este complejo caso. ¿Para qué seguir moritificándome? ¿Cuál es el objeto de alargar este martirio, de ver esa carota arrugada cada día ante el espejo? De verdad que estoy cansado de todas mis impertinencias y no aguanto más ese carácter. Estoy convencido de que esto no tiene razón de ser. Por eso, la próxima vez que me dirija la palabra será para pedirme la ruptura.

Soy una persona joven y sé que aún puedo rehacer mi vida.


SOCIEDADES SECRETAS

  • La sociedad secreta de vengadores de Kuyukú, en Kenia, la forman trescientos miembros completamente enmascarados que no se conocen entre sí. Su única identificación es un tatuaje en la córnea del ojo izquierdo, que muestran con disimulo levantándose la solapa del párpado a la entrada de su sede. Las reuniones se llevan a cabo en las madrugadas de los días impares cuando hay dos astros en conjunción, y en ellas se planifican sangrientas venganzas contra los gobernantes corruptos, el tráfico de influencias y los funcionarios ineptos. Por encargo de habitantes de provincias muy lejanas, incluso de otros continentes, comisiones de trabajo vengativo se trasladan para combatir allende los mares a estos flagelos que cunden por doquier.
  • Los Cimarúos son grupos secretos formados por una sola persona que proliferan con frecuencia en distintas regiones de España. Por la estricta reserva de sus miembros jamás se ha sabido de su objeto, sus actividades, ni el lugar y fecha de sus reuniones. Los estatutos son tan rígidos que si alguien trata de incorporarse a uno de ellos, automáticamente se disuelven considerándose a sí mismos como una muchedumbre de peligrosa tendencia socialista.
  • Muchas personas han oído hablar de los Mamuraí, la sociedad ultra clandestina de guerreros del Japón. Sus integrantes son entrenados en el valor, la templanza y una ferocidad a toda prueba con un solo objetivo: resistir de frente y con el pecho descubierto a la próxima bomba atómica para proteger a sus compatriotas.
  • Según el doctor Bambarito Manicúa, conocido antropólogo alemán, profesor del Technological Institute of Puerto Príncipe, en los retenes de las maternidades privadas se forman organizaciones secretas de recién nacidos. Cuando estos diminutos seres no son vistos por las enfermeras, se reúnen entre sí y toman decisiones para intercambiarse los pañales, organizar turnos de llanto, y algunos, entre los más audaces, se cambian de cuna para experimentar la apasionante sensación de probar una madre nueva.
  • La sociedad oculta de Desprestigiadores de Jóvenes Castas de Samaranda, que floreció en la India desde la época de la guerra contra las pulgas y el piojo turco, se ocupa hasta nuestros días de la condenable actividad que se infiere de su nombre. Los miembros son jóvenes de buena familia pero con un desmedido apetito sexual que busca favores amorosos de las muchachas vírgenes de esta lejana comarca; si las consiguen las perdonan, pero, en caso contrario, lanzan su nombre al fango de tal manera que al poco tiempo las pobres víctimas están tan desprestigiadas por sus lenguas viperinas, que ya no les importa entregárseles sin el menor recato.
  • Entre las sociedades secretas más activas de Suiza está la de los Metedores de Dedo en los Quesos Gruyere. La forman individuos de hambre voraz, que actúan impunemente penetrando de noche en los depósitos de las queserías. Allí les meten los dedos a los quesos con una gran profusión dejándolos todos llenos de orificios. De inmediato se van a sus guaridas subterráneas para hartarse con pan y el producto de su fechoría. En las rimbombantes bacanales nocturnas, en las que bailan danzas beréberes y se rezan oraciones prohibidas, comparten los pedazos de pan y queso con mendigos, con mayoristas de queso adictos al sabor de dedo y alguno que otro funcionario envilecido. En los medios financieros ligados a la Bolsa de Zurich se sabe que los fabricantes de Gruyere, sabiéndose impotentes para combatir el desafuero, prefieren ocultar el delito y se limitan a emparejar los huecos para al menos darle mejor apariencia a su producto.

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