PRECIO: Bs. 60,00 LIBRO: MUNDO SIN SOMBRAS Libro en edición de lujo con fotografías submarinas alrededor del mundo. Una buena muestra para conocer las extrañas formas de vida que encierra el fondo del mar en los distintos continente. PUBLICO RECOMENDABLE: Personas de 18 a 70 años con interés en el submarinismo y en la protección ecológica. Ideal para regalos. COEFECIENTE INTELECTUAL NECESARIO: de 50 a 120 FORMA DE LECTURA: Solo y sentado. Las fotos se pueden admirar en grupos no mayores de tres personas. Trate de que no le pongan el dedo a las páginas de color oscuro, porque además de que es una costumbre de muy mal gusto, dejará grabada para siempre la huella digital del necio que lo haga. TIEMPO: Una a dos horas para disfrutarlo. EXTRACTOS: INTROITO El fondo del mar es un inmenso cofre de sorpresas. Descender a su interior, además de ser una aventura apasionante, tiene el poder de marcarnos para siempre; por un lado se encuentra la sensación de ingravidez en ese ambiente denso y extraño en donde el abismo no produce vértigo, y por otro está la odisea del descubrimiento: desde el instante en que descendemos y el sonido metálico del regulador se apodera del ritmo de la vida, una infinita variedad de especies animales y vegetales, de formas y colores, de placer y de ansiedad ante lo imprevisible se apodera de nosotros y nos hipnotiza haciéndonos olvidar todo lo que fuimos. Sin darnos cuenta somos objeto de una mutación que nos transforma en hijos de las aguas, y ese espacio sin fronteras logra el milagro de hacernos renacer igualándonos a las formas primarias de la vida. En cualquier costa coralina, después que se inicia el lento ascenso de los plateados hongos de aire hacia la superficie, la euforia inicial que produce encontrarse en un medio desconocido da paso a la placentera sensación de estar en diálogo directo con la naturaleza. Más bien un monólogo, en el cual esta tiene todas las palabras, conjuga el tiempo de los verbos e impone la sutil diferencia que separa a la interrogación de la admiración. Es el imperio del azul perpetuo, cuyo poder expansivo se dirige en parábolas que van de un lado a otro sin encontrar mas obstáculos que los muros de sí mismo. Lugar único en donde los cromatismos dan una apariencia inmaterial a los volúmenes y el movimiento cumple su ciclo en cámara lenta por el rigor de las presiones. Vivir la experiencia submarina es un poco -como en Alicia en el País de las Maravillas- atravesar el otro lado del espejo. La ruta que conduce hacia un sitio de bellezas misteriosas, que tienen la virtud de cautivarnos y luego nos cobija junto a los miles de seres que habitan el poblado. Ese fondo del mar es parte del sagrado reino de Poseidón, el dios de los océanos y de las aguas primordiales, que allí impera como Hades en los Infiernos, Zeus en el Cielo y las tres divinidades en la Tierra; el mismo de Odín en los helados mares nórdicos, el de Neptuno en las vastas extensiones de la antigua Roma y el de los dioses polinesios que protegían a las frágiles piraguas mientras se desplazaban en la inmensidad del océano Pacífico. Aun cuando sea un mundo invisible en apariencia, es el mismo mar de las mitológicas sirenas germánicas: bellas, maliciosas y crueles, que con sus cantos atraen a los marinos a su palacio de cristal, y en los buzos equivale a la irresistible seducción por la profundidad, que si llega a dominarlos les condena a perderse en el abismo embriagados de nitrógeno. Lecho madre que expresa la dinámica de la vida en su nacimiento, transformación, muerte y renacimiento. Jurisdicción inasible de los monstruos míticos, que viven ocultos en sus precipicios oscuros y tenebrosos y salen a la superficie para traernos la lluvia que fecunda, unificando así la tierra con las aguas. ¿Cómo imaginar desde la continua exaltación de las olas la presencia de ese territorio invisible y sorprendente? ¿De qué manera intuir la existencia de un equilibrio tan estable como delicado en esa cara oculta de las aguas? ¿Será posible concientizar a los hombres en estos tiempos de desmesura para que no destruyan las entrañas de ese piélago tan frágil? Tratar de responder a esas interrogantes es, en cierta manera, el propósito de este libro. En sus páginas se recogen parte de las experiencias personales de una vida recorriendo islas y costas coralinas en el Caribe y apartados mares de otras latitudes, disfrutando de la paz de los bosques de esponjas, del suave balanceo de las gorgonias y el silencio sepulcral de los restos de naufragios, pero siempre constatando un acelerado deterioro submarino. De allí que las fotografías que se muestran constituyan una verdadera galería de sobrevivientes, que espero sirva para alertarnos del peligro de su extinción. Es necesario que todos comprendamos que el mar, además de ser una de las principales fuentes de alimentos, también es la cuna de una de las formas más delicadas de vida que conocemos. Un sistema atado a la cadena de interdependencia que se extiende desde los microorganismos más pequeños hasta las indefensas ballenas que viven huyendo del acecho de los hombres. Es nuestro mayor deseo que la hermosura de estas criaturas no sólo sea de interés para los privilegiados que han compartido el espectáculo, sino que también sea sentida por quienes no han tenido la suerte de palparlo directamente. Entender en toda su dimensión lo que ellas representan y el respeto que le debemos a ese mundo silencioso, es uno de los mayores retos que tenemos por delante.
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