|

MINI
DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO
ENAMORAMIENTO:
Enamorarse de un enano.
PERA: La hija más sabrosa del Sr. Pérez.
LECHOZA: Lo que le da de mamar la osa a sus bebés.
RAZONAR: Hacer ruido con la cabeza cuando se está pensando.
LINO: Exclusión de un chino a la hora de hacer las invitaciones
para una fiesta.
POMARROSA: Pomada de rosa muy buena para los dolores.
MOTIVAR: Irse en moto para el estado Vargas.
ORIMULSIÓN: Pipi de dinosaurio acumulado en pozos bituminosos.
CHOCOLATE: Dícese de la gente a la que le late el pecho
después de un choque.
RAPAZ: Tipo en el gobierno que es capaz de cogerse cualquier
cosa que le den a administrar.
PAN: Sonido de un disparo durante el atraco a una panadería.
ANIMAL: Animador de mala calidad.
DURAZNO: Burro que se ha fortalecido de tanto recibir palo.
COCODRILO: Tela ordinaria que usan ciertos saurios, generalmente
tiene 50 por ciento dril y 50 por ciento conchas de coco. Cuando
es más fina la venden como piel del mismo nombre.
RESOLVER: Mirar al sol repetidas veces hasta quedar encandilado.
SAZON: Baile popular mezcla de salsa con son que generalmente
se baila como guaracha.
DESVANESERSE: Desmayarse en un desván.
ORGANIZAR: Clasificar los zares que hubo en Rusia por orden
cronológico.
RESOLUCIÓN: Explicarle muchas veces a un bruto la manera
de resolver un problema.
CONTRARIEDAD: Tratar de mantenerse joven a pesar de los años.
EMBAJADOR: Representante del país en los concursos de
bajada de toboganes.
EJERCICIOS
PARA PROVOCAR ASOMBRO

Aunque
usted no lo crea, la mayoría de la gente no está
preparada para el asombro. Una de las cosas que podemos hacer
para determinar la capacidad de soportar cosas raras que tienen
quienes nos rodean, es someterlos a extremos sorprendentes que
les sacuda la tranquilidad emocional. Hágalo ahora y
vea el tipo de personas con las que cuenta y lo que puede esperar
de ellos. Aquí le damos varios ejercicios que pueden
ayudarlo, o causar que le den una paliza.
- Secuestrar
un avión y pedirle al piloto que lo lleve a la isla
de la fantasía.
- Meter
una mano de goma en la puerta del metro cuando se cierra
y pegar un grito horrible pidiéndole a los otros
pasajeros que lo ayuden.
- Llamar
al teléfono de emergencia de la policía y
hacer una denuncia de robo en cuti y hablando como gago,
si requieren su teléfono para procesarla, déles
el de la Alcaldía.
- Pegarse
un celular a la oreja con teipe y pedirle a alguien que
le ayude a arrancárselo porque se le quedó
pegado de tanto hablar.
- Organizar
una coleada de tigres, o una carrera de carros sin frenos
para ver quienes se inscriben.
- Ofrecer
un curso para desodorizar zapatos de cartero.
- Venderle
a la policía anti motínes frascos llenos de
lágrimas para que los lancen en las manifestaciones,
asegurándole que cuando el sol vaporiza el agua las
emanaciones de tristeza ponen a llorar a los revoltosos.
- Poner
una venta de baba para gafos en un centro comercial. Para
ello lleve una olla grande llena de carato de almidón
y muéstrelo provocativamente revolviéndolo
con un palo.
- Convocar
a una asamblea de testaferros para ver quien va.
- Ofrecer
el servicio de cuidar puestos en colas pidiendo un recargo
especial si quieren que se colee.
- Teñirse
los bigotes de amarillo, la barba de azul y la cabeza de
rojo para demostrar el patriotismo en la oficina.
- Simular
ahogarse bebiéndose un vaso de agua frente al mar.
Trate de hacerlo cerca del salvavidas de la playa para ver
como lo salva.
CLASES
DE MINI BIOLOGÍA
LOS CAFAMONTES

Los
cafamontes son seres minúsculos amantes del peligro.
Son tan pequeños que se meten en el cuerpo de las pulgas
y las vuelven locas picándolas sin que puedan descubrirlos.
Carecen
de padre y de madre y para nacer se colean en los huevos de
algún virus descuidado. No hay manera de verlos de día,
ni aún con microscopios, porque comen vidrio lo que poco
a poco los va volviendo transparentes. Solo pueden ser observados
de noche porque emiten una luz fosforescente producto de su
pasión por roer cabezas de fósforos.
Según
los estudiosos de la microbiología, como aman el peligro
solo establecen sus hogares en lugares altamente riesgosos como
los tomacorrientes, el receptáculo de las pipas, la boca
de las aspiradoras, flotando en el agua de las pocetas, encima
de las hornillas de la cocina y en la parte de abajo de los
zapatos. Si viven en sitios apacibles se mueren de tristeza
por el aburrimiento. Cuando alguien pasa el botón de
la luz, o prende una pipa o enciende la aspiradora o la cocina
donde habitan, al ver su vida en peligro se le paran los pelos,
pegan un grito de emoción y riéndose como locos
corren y rochelean tratando de agarrarse de cualquier cosa para
salvarse. Al producirse la catástrofe algunos mueren,
pero la mayoría logran protegerse demostrando su gran
capacidad de supervivencia, la única razón de
su existencia.
Un
cafamonte empieza a conocer mundo y a disfrutar de los peligros
de la vida a las dos semanas de nacido, que en el ámbito
de los mini bichitos equivale a los cuatro años de un
niño normal. Apenas cumplen esa edad dejan de mamar la
leche del virus a la que se le han coleado para nacer, le dan
un beso de agradecimientos y abandonan el hogar alimentándose
solo con teteros de gasolina y pedacitos sueltos de alcaparra.
Los
cafamontes no se casan pero enamoran al congénere que
les gusta. Cuando este les acepta es solo para fijar la fecha
para ir juntos a divorciarse ante un juez. En ese instante dejan
de quererse.
Envejecen de un solo golpe y mueren el día en que cumplen
años. Lo hacen contentos porque su vida ha transcurrido
en una continua zozobra al borde la catástrofe, y eso
fue lo que les hizo feliz. Tal vez por eso los expertos en zootecnia
han empezado a pensar que los humanos descendemos de este pequeño
animalito busca vainas.
|